Víspera de la elección de plaza.

Visto lo visto, oído lo oído y olido lo olido con respecto a la plaza que podré elegir mañana cuando me suba al estrado, he decidido renunciar. Volver a presentarme. Pero es queeeeee ¡joderrr! Como le decía hoy a mi padre: ¿a mí qué más me da ser médico de familia? Y librarme del puto MIR. Si total… siendo psiquiatra la mitad de los pacientes me van a odiar. Sería tan fácil olvidarme de toda esta mierda… Presentarme mañana a las 8:45 en el Ministerio de Sanidad, aceptar mi plaza y estrechar la mano del señor ministro que, de no ser por la corbata que anuda el cuello de su costosa camisa, podría perfectamente liderar una de esas bandas que, con chándal de tactel y botellín de agua Font Bella para uso y abuso, planean por los hospitales de media España.

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10.4.17

Llevo tres semanas estudiando el re-MIR, todavía a la espera de presenciar un milagro el día 3 de mayo, que es cuando me ha convocado el Ministerio de Sanidad para elegir plaza. Y es que aunque aún quede una pequeña ventana abierta a la esperanza de no tener que pasar otra vez por esta puta mierda, lo cierto es que la decisión ya está tomada: quiero darme otra oportunidad.

Estos dos últimos meses han sido casi peores que el propio MIR, por eso sudaba de escribir en el blog y os he entretenido con fotografías que ahora borraré. Hoy me he propuesto retomar este hábito que tantos momentos gratificantes me ha brindado y así aprovechar para lanzar un mensaje de esperanza: ¡luchemos! ¡por amor al arte, luchemos! ¡por amor a nosotros mismos, por amor a la Medicina, por narcisismo puro y duro, por valentía o por locura, por un ideal (Psiquiatría…) o por la dolorosa realidad del 8.161, por no resignarse a ser MAP en Ceuta, por ver reflejado mi estudio en #2MIR18, luchemos!

8.161

Finalmente, todo apunta a que voy a tener que repetir el MIR. ¿Cuál es entonces la moraleja de esta historia, la conclusión que se puede sacar de mi periplo como opositora? Que si tienes un sueño que te controla y te domina hasta el punto de rozar el trastorno de personalidad obsesivo, mi sueño mi sueño mi sueño, lo mejor que puedes hacer con tu sueño es DORMIR para que se te pase.

A partir de ahora voy a tener sueños más moderados. Mi nuevo sueño es ir al Mercadona a comprar aguacates. Hoy son aguacates, pero mañana serán chirimoyas.

#2MIR18 #aporlaplazaaa! #aporlaschirimoyaaas! #aporlosaguacates.

Cuba era una fiesta.

Hostia tío, os juro que es verdad. Madre mía, QUE SÍ! Como si de una broma macabra se tratara, en directo desde La Habana, estoy a escasas tres horas de saber si finalmente podré ser médico de familia en Ceuta o si no podré ser médico en absoluto. Y en pleno ojo del huracán, mientras pulso actualizar actualizar actualizar en la web del Ministerio de Sanidad, en este locutorio cubanohispanocastroinfernal, recibo un e-mail desde la única dirección de CTO que no había bloqueado.

#autoridadesypersonalidadesrelevantes #apúntateYA! #paraquepuedasentrevistarte #2MIR17 #estápasando #FearAndLoathingLaHabana

 

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Proust.

Pensaba que no iba a escribir antes de irme a Cuba pero hoy me he levantado ¿hiperactiva? ¿hipomaníaca? y he decidido dedicar el día entero a hacer la maleta el noble arte de leerunodeesoslibrosquehayqueleer. El libro, bueno el libro… ¡el autor! elegido ha sido Proust. Prrrrrrousttt. Buah, que sonoridad. Es que sólo con decir Prrrrrrousttt ya… eres el rey de Malasaña.

De todas formas, en el improbable caso de que tu malasañesco objetivo a follar sepa quién o qué era Proust, no te dejes intimidar porque te aseguro que él/ella ni de coña se lo ha leído, así que tú ahora léete esto que voy a escribir y parecerás un súper entendido del tema. Al fin y al cabo, ¿no es eso lo que haces siempre?

Mi aventura con Proust ha durado solamente un día. Ha sido exactamente igual que lo que me pasó con Joyce, que a su vez fue exactamente igual que lo que me pasó con Camus. Es broma, Albert Camus sí que me gustó. Lo que sí que ha sido igual ha sido el comienzo: googlear “Albert Camus El extranjero PDF” y leerme el libro. Sorprendente, ¿verdad? Tener ganas de forjarte tu propia opinión acerca de un “consagrado” escritor, buscarte el libro Y LEÉRTELO. Me hace gracia la puta gente que se lamenta de La Era Smartphone en la que nos ha tocado vivir. A ver. Puta gente. Mensaje para vosotros, para ti. Puedes elegir quejarte o puedes elegir descargarte un libro de Albert Camus y ¡pum! la cultura al alcance de tu mano. Y no voy a entrar en el tedioso debate de la piratería en internet; tú eres muy libre de pagar por libros, música y entradas de cine; y yo soy muy libre de no hacerlo.

Pues eso, que he googleado: “Proust El tiempo perdido PDF” y he conseguido leer siete páginas antes de desanimarme. Después he recurrido a Wikipedia, me he informado un poco por encima de quién fue Proust y tal y cual, y he decidido darle otra oportunidad, pero esta vez en lugar de empezar por el principio de su soporífera obra he ido directamente al volumen IV, que es en realidad lo que a mí me había llamado la atención años atrás… Ese pedazo de título… SODOMA Y GOMORRAAAAAA. Pero claro. Pensé que si no me leía primero el volumen I no me iba a enterar de nada. Craso error: es todo la misma mierdaaaaaa. Pero aun así me he leído el libro casi entero, que diréis: cómo te vas a leer doscientas y pico páginas en un día. Ejem… ¿Cuántas páginas tiene el libro de Cardiología de CTO? ¿Y cuántos días te daban no para leértelo sino para ESTUDIÁRTELO? ¿Tres días? Pues eso. Que Proust es una mierda. ¡No me rebatáis, que no tenéis ni puta idea!

Es broma eh. Si alguien quiere hablar conmigo sobre Proust, puede hacerlo porque, al fin y al cabo ¡por lo menos yo me lo he leído!

Posdata: Creo que en realidad estoy tan cabreada porque esperaba que Proust, siendo un homosexual reprimido según Wikipedia, contase algo interesante en el libro de su obra que dedica íntegro a hablar sobre la homosexualidad. Pero no.

Posdata-2: No sé si me estoy explicando todo lo bien que debería, pero es que todo este tema empieza a darme pereza y quiero acabar de escribir esta entrada cuanto antes. Vamos a ver, la famosísima y endiosadísima obra de Proust titulada En busca del tiempo perdido es una novela dividida en siete volúmenes. El volumen que menos páginas tiene creo que son trescientas. Así que referirse a En busca del tiempo perdido como si fuera un solo libro a mí me parece poco acertado, aunque Proust hablara de ello como si fuera un solo libro. Más bien son siete libracos bastante tochos, cada uno de ellos con su título, de los cuales hace años me llamó la atención ese que se titula Sodoma y Gomorra. De vez en cuando es algo que uno se encuentra en las librerías o bibliotecas: ibas buscando otra cosa y aparecen en una estantería los siete libracos, uno de ellos titulado Sodoma y Gomorra. Y encima Proust te suena porque se estudia en el instituto, al igual que Joyce, al igual que Albert Camus. ¿Qué es lo que pasa? Pasa que Sodoma y Gomorra habla de una manera tediosa y bastante pesimista acerca de la homosexualidad. Bueno, y del sexo en general. Habla como si fuera una cosa sucia y oscura. Con respecto a calidad narrativa, recursos literarios, belleza descriptiva, y todas esas cosas que hacen que un libro pueda ser bueno, sí que me parece que Proust escribe bien. Pero ya está.

¡Victoria!

En la madrugada del doMIRgo  (qué fuerte… ¡ya no habrá más doMIRgos!) metí mi plantilla de respuestas en las tres páginas web de las academias que se dedican a este negocio del MIR. Y pues nada, lo he petado bastante. Estoy orgullosa. Estoy enloquecida, no quepo en mí.  Pero sobre todo estoy cansada (disforia sería el término mírico). Menos mal que mañana tengo cita con mi psicóloga, aunque más o menos ya sé lo que debería hacer: marcarme objetivos a corto plazo e intentar dejar de pensar en qué quiero ser de mayor. Pues médico, joder. Quiero ser médico. Y a tomar por culo.

Esta es, de momento, mi lista de objetivos a corto plazo. Si se os ocurre algún otro, añadidlo en los comentarios.

– Dormir. Recuperar un horario normal en cuanto a eso. Ocho horas al día. A ver si pueden ser nueve.
– Hacer deporte. Mucho. Mazo.
– Teñirme las axilas, aprovechando que no las he tenido tan floridas desde los 11 años. Sí, yo soy ese caso clínico que ha caído en el MIR de la niña con pubertad precoz. 11 años y ya era toda una selva. Recuerdo a María Jurado riéndose de mí en el campamento de sexto de Primaria (y a ti también Anabella, cabrona). De hecho esperad, esperad, que me apetece hablar de esto. A mi supuesta mejor amiga ANABELLA le hace mucha gracia contar una y otra vez la anécdota de cómo un día de esos en los que nos disfrazábamos con los pañuelos kilométricos de su madre, yo no sé qué le dije de que me estaban saliendo pelos en el chochis. Anabella se ríe mucho cuando me imita diciendo: “mira, este ya es largo, me lo voy a quitar”. Bueno, mejor que cuente ella la anécdota porque no quiero quitarle su minuto de gloria. Venga Anabella. Te estamos esperando.
– Dormir. Otra vez.
– Comer bien. Esto es muy serio, tengo que volver a currarme los menús.
– Psiquiatría sí psiquiatría no psquiatríasínosínosínosínosínoaaaaahhhhgggg.

a 6 días.

Por una parte sudo de escribir esta entrada. Por otra, sé que de un estado anímico tan precario pueden salir genialidades. Llevo unos días muy fructíferos en cuanto a locura mental se refiere y me parece un desperdicio no dejarlo aquí plasmado. Estoy al borde del desfallecimiento. Desfallecimiento no en plan suicidio intelectual de ponerme a ver qué andan haciendo mis youtubers favoritos (que son todos) (es coña) (aunque sí que tengo ahí un tornillo jodido y de verdad estoy algo así como enganchada a algún youtuber), sino desfallecimiento en plan: no puedo con mi vida, doctor.

Lista:

– Hace una semana, Ger perdió mi móvil. Dentro de casa. La señora de la limpieza lo ha encontrado hoy y me he sorprendido a mí misma yendo a buscar el cargador como si fuera una obligación ver qué ha pasado esta semana en guasap / correo electrónico / forocoches / youtube. Así que le he dicho a Maribel que lo volviera a esconder donde lo había encontrado y que no me dijera el sitio hasta después del MIR.

– Me he sorprendido a mí misma (muchas autosorpresas, uh! esto del MIR es la pera) tratando por todos los medios de no molestar al gato porque es la persona (sí, persona) que más tiempo ha pasado conmigo desde que lo robé de una granja, y no puedo permitirme que alguno de estos días le dé por quererme menos.

– Mi cabeza está todo el rato: psiquiatría sí, psiquiatría no, psiquiatría sí, psiquiatría no.

– Mi padre está todo el rato: psiquiatría no.

– Mi madre está todo el rato: no. Desfalleciendo no en plan suicidio intelectual sino… aaajajaJAJA que es broma, ¡desgraciados! Bueno pues eso. Que mi madre está bien.

 

 

a 29 días.

Queridísima Alicia,

En respuesta a tu carta (sí, la he leído; sí, he tardado tres días en abrirla desde que la encontré en mi buzón; y sí, me ha hecho falta más de una semana para contestarte) quería preguntarte si lo que dices de las plantas y los electrodos sería aplicable a nosotras y me gustaría saber si tú has percibido estas vibraciones mías de amor absoluto hacia tu persona y de ganas de comerte hasta llorar y morir entre tus piernas. Si es así, házmelo saber; y yo te haré saber que pienso en ti cada día y siento un nudo en el estómago que quizá las plantas también sientan en su ¿estómago? y puedan transmitírselo sin hablar, de hecho ¡sin mirarse! (¿ojos?).

Conozco a Osho, sí. Me parece un coñazo. A mí madre le apasiona y por eso lo he leído un poco por encima y entre bostezos. ¿Conoces tú a Irvin Yalom? Voy a leértelo cuando terminemos el MIR, tengamos cada una nuestra ansiada plaza, y podamos pasar días, semanas, ¡meses! hablando de todo esto o sin hablar porque, sinceramente y por mucho (muchísimo) que me cueste admitirlo, SÍ que he sentido que tu mirada me habla, pero aun así supongo que mi carácter insaciable obsesivo-compulsivo quiere hacerte hablar hablar hablar mientras yo muero muero muero aferrada a tus muslos.

Me voy a ir a dormir. Espero despertarme ya en 2017; irme a la puta mierda, nadar en el lodo y después resurgir de mis cenizas, como el ave fénix de Cosí fan tutte. A veces fantaseo con la salida de las aulas del MIR: me imagino que te encuentro entre la masa enfebrecida, te abrazo con furia y grito ¡te amo!, como si de un electrodo de planta se tratara.

 

 

 

Informe cíclico de un mes MÍRico. (Libreto para ópera rigurosamente instrumental)

Génesis

Alicia saltó por encima de las butacas y se sentó junto a mí.
– Qué zapatos más monos.
– Me los compré porque una amiga de Bratislava los llevaba parecidos. Me gustan porque hacen ruido al caminar. ¿Te los quieres probar?
Prefería mis cómodas Adidas blancas, pero imaginar sus pies en mis deportivas me excitaba. Así que adiós. A la vuelta, había dentro unos calcetines eslovacos.

 

Cántico tercero. Sólo para viento metal.

La masa salió en bloque de la Facultad de Medicina. Yo me hice la despistada para ver si encontraba a Alicia sin parecer que la buscaba. Hablamos sobre la posibilidad de ir juntas a El Monte de El Pardo este fin de semana.
– Va a llover.
– Entonces llevaremos tienda de campaña.
Lo que sea, sólo quiero salir del simulacro y morir, ya sea en tienda de campaña o a la intemperie. Encadenada a tu cintura.

 

Unísono. Primera vibración sonora.

Vibración la del temblor en sus labios. Yo también estaba nerviosa. Semanas después… en Malasaña… yo lloraba, ella asentía, me abrazaba, caía irremediablemente dentro de un abismo, el suyo.
Ser viento en sus alas. Sobre todo viento.
Pero sobre todo
alas.

 

Día de Navidad. Oboes.

Caminando por El Monte de El Pardo junto a mis primos y mis hermanos y mis otros hermanos, los ÁrbolesNieblayViento, me siento una de las partes infinitesimales que componen la putabida vida, donde cada instante se arroja sobre mí como una magnolia. Me retracto de lo dicho: “sólo creo en la ciencia, en el método científico. Lo que no está publicado en PubMed no es cierto, no existe”. PubMed no puede explicar este sentir, este fuego ceniciento que late en medio de mi pasta de cristal congelado. ¡No todo está perdido! Y aun así… Quiero mi plaza MIR. Ciencia, sí. Arte, también. Quedan 34 días.