Cuba era una fiesta.

Hostia tío, os juro que es verdad. Madre mía, QUE SÍ! Como si de una broma macabra se tratara, en directo desde La Habana, estoy a escasas tres horas de saber si finalmente podré ser médico de familia en Ceuta o si no podré ser médico en absoluto. Y en pleno ojo del huracán, mientras pulso actualizar actualizar actualizar en la web del Ministerio de Sanidad, en este locutorio cubanohispanocastroinfernal, recibo un e-mail desde la única dirección de CTO que no había bloqueado.

#autoridadesypersonalidadesrelevantes #apúntateYA! #paraquepuedasentrevistarte #2MIR17 #estápasando #FearAndLoathingLaHabana

 

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Proust.

Pensaba que no iba a escribir antes de irme a Cuba pero hoy me he levantado ¿hiperactiva? ¿hipomaníaca? y he decidido dedicar el día entero a hacer la maleta el noble arte de leerunodeesoslibrosquehayqueleer. El libro, bueno el libro… ¡el autor! elegido ha sido Proust. Prrrrrrousttt. Buah, que sonoridad. Es que sólo con decir Prrrrrrousttt ya… eres el rey de Malasaña.

De todas formas, en el improbable caso de que tu malasañesco objetivo a follar sepa quién o qué era Proust, no te dejes intimidar porque te aseguro que él/ella ni de coña se lo ha leído, así que tú ahora léete esto que voy a escribir y parecerás un súper entendido del tema. Al fin y al cabo, ¿no es eso lo que haces siempre?

Mi aventura con Proust ha durado solamente un día. Ha sido exactamente igual que lo que me pasó con Joyce, que a su vez fue exactamente igual que lo que me pasó con Camus. Es broma, Albert Camus sí que me gustó. Lo que sí que ha sido igual ha sido el comienzo: googlear “Albert Camus El extranjero PDF” y leerme el libro. Sorprendente, ¿verdad? Tener ganas de forjarte tu propia opinión acerca de un “consagrado” escritor, buscarte el libro Y LEÉRTELO. Me hace gracia la puta gente que se lamenta de La Era Smartphone en la que nos ha tocado vivir. A ver. Puta gente. Mensaje para vosotros, para ti. Puedes elegir quejarte o puedes elegir descargarte un libro de Albert Camus y ¡pum! la cultura al alcance de tu mano. Y no voy a entrar en el tedioso debate de la piratería en internet; tú eres muy libre de pagar por libros, música y entradas de cine; y yo soy muy libre de no hacerlo.

Pues eso, que he googleado: “Proust El tiempo perdido PDF” y he conseguido leer siete páginas antes de desanimarme. Después he recurrido a Wikipedia, me he informado un poco por encima de quién fue Proust y tal y cual, y he decidido darle otra oportunidad, pero esta vez en lugar de empezar por el principio de su soporífera obra he ido directamente al volumen IV, que es en realidad lo que a mí me había llamado la atención años atrás… Ese pedazo de título… SODOMA Y GOMORRAAAAAA. Pero claro. Pensé que si no me leía primero el volumen I no me iba a enterar de nada. Craso error: es todo la misma mierdaaaaaa. Pero aun así me he leído el libro casi entero, que diréis: cómo te vas a leer doscientas y pico páginas en un día. Ejem… ¿Cuántas páginas tiene el libro de Cardiología de CTO? ¿Y cuántos días te daban no para leértelo sino para ESTUDIÁRTELO? ¿Tres días? Pues eso. Que Proust es una mierda. ¡No me rebatáis, que no tenéis ni puta idea!

Es broma eh. Si alguien quiere hablar conmigo sobre Proust, puede hacerlo porque, al fin y al cabo ¡por lo menos yo me lo he leído!

Posdata: Creo que en realidad estoy tan cabreada porque esperaba que Proust, siendo un homosexual reprimido según Wikipedia, contase algo interesante en el libro de su obra que dedica íntegro a hablar sobre la homosexualidad. Pero no.

Posdata-2: No sé si me estoy explicando todo lo bien que debería, pero es que todo este tema empieza a darme pereza y quiero acabar de escribir esta entrada cuanto antes. Vamos a ver, la famosísima y endiosadísima obra de Proust titulada En busca del tiempo perdido es una novela dividida en siete volúmenes. El volumen que menos páginas tiene creo que son trescientas. Así que referirse a En busca del tiempo perdido como si fuera un solo libro a mí me parece poco acertado, aunque Proust hablara de ello como si fuera un solo libro. Más bien son siete libracos bastante tochos, cada uno de ellos con su título, de los cuales hace años me llamó la atención ese que se titula Sodoma y Gomorra. De vez en cuando es algo que uno se encuentra en las librerías o bibliotecas: ibas buscando otra cosa y aparecen en una estantería los siete libracos, uno de ellos titulado Sodoma y Gomorra. Y encima Proust te suena porque se estudia en el instituto, al igual que Joyce, al igual que Albert Camus. ¿Qué es lo que pasa? Pasa que Sodoma y Gomorra habla de una manera tediosa y bastante pesimista acerca de la homosexualidad. Bueno, y del sexo en general. Habla como si fuera una cosa sucia y oscura. Con respecto a calidad narrativa, recursos literarios, belleza descriptiva, y todas esas cosas que hacen que un libro pueda ser bueno, sí que me parece que Proust escribe bien. Pero ya está.