6.9.16

Gonzalo: Somos hombres de sabiduría. Somos hombres que valoran la sabiduría. Y el conocimiento.

Claudia: ¿A ver, a ver? ¿Repítelo?

Gonzalo: El qué.

Claudia: Lo de antes.

(Silencio)

Luisma: Que estamos empanaos.

(Silencio)

L: Clau.

C: Qué.

L: Tú has tenido la paranoia de que Gon y yo no valoramos la Medicina tanto como nuestras carreras, que son creativas y tal. ¡Allí hay un perro, mirad! Bueno. Y tú tenías esa paranoia porque nos ha parecido guay eso que has contado antes de los músculos y tal. Y tú pensabas que no era verdad que nos hubiera gustado. Pensabas que te estábamos tomando el pelo.

C: Pensaba que me estabais tomando el pelo porque creéis que me flipo contándoos cosas de medicina.

L: Pues no. Es que además eso no es fliparse. Es simplemente que tú eres médico y tienes unos conocimientos sobre temas que nosotros no. Entonces vas a tener vivencias distintas de ciertas situaciones y a nosotros nos gusta escucharlas. Pero tú no te flipas por ser médico, porque no piensas que seas mejor persona por ser médico.

C: A veces sí lo pienso. O sea, esperad, dejadme hablar. Todos los seres humanos merecen el mismo respeto y poseen los mismos derechos. Es como si todos naciésemos siendo el mismo tronco de árbol. Pero después, cada ser humano va desarrollando un árbol distinto, y yo por ejemplo visualizo que mi árbol es frondoso y exuberante, y que es mejor que el de un asesino en serie, que tiene un árbol de ramas chungas. Mi árbol es mejor. Pero como seres humanos tenemos exactamente el mismo tronco.

L: Vale, pero Clau, déjame que te rebata. Yo me pregunto… si tú has tenido en cuenta que… lo que hagas con tu tronco de ser humano y qué árbol construyas depende de variables muy complejas, del entorno en el que crezcas y de las oportunidades que tengas. ¿Quiénes son los buenos estudiantes? Los que están perfectamente integrados en el sistema educativo.

C: Vale, y si miramos a las personas que sí que están dentro del sistema educativo… ahí sí que existe lo del árbol más frondoso ¿no?

L: O sea que tú piensas que tu árbol es más frondoso porque has conseguido una serie de méritos, entre ellos ser médico.

C: No. Mira, ahora lo que estoy visualizando es que en la copa del árbol frondoso hay unas medallas, que tú llamas méritos. Y lo que me parece que hace mejor al árbol no son esas medallas sino tooooda la complejidad de ramas y hojas que se han ido formando para llegar hasta esas medallas. No las medallas en sí, sino el haber tenido que pasar por todas las etapas de sufrimiento para conseguirlas. Y que ese esfuerzo por hacer crecer cada pequeña rama permanece ahí para siempre, y puede ser utilizando para conseguir otras medallas o para apreciar la vida o para entender el arte o la filosofía o yo que sé… ¡para todo! Y esas ramas las puede hacer crecer cada ser humano, por lo tanto si no lo hace es responsabilidad suya. El no hacer cosas también implica tomar una decisión: la decisión de no hacer cosas. Por eso hay personas mejores y personas peores. No por las medallas que tiene mi árbol en concreto. Las medallas dan igual, lo importante es que el árbol sea frondoso.

G: Pero a ver. Aquí lo que pasa es lo que ya os dije.

L: Venga, ilumínanos.

G: No, ilumínanos no, porque ya os lo dije.

L: ¿Qué nos dijiste?

G: Que para cuantificar cuánto de mejor es una persona que otra… Y sí, hablo de persona mejor y persona peor, dejémonos de eufemismos de árboles y pollas. Para cuantificarlo, cada uno establecemos un sistema de ponderación en el que valoramos qué aspectos vitales (sociales, culturales… todo) nos parecen importantes. Por lo tanto, tu sistema de ponderación va a ser siempre distinto del de Claudia y del mío.

L: A mí eso no me parece un método válido. Porque cuando estás decidiendo qué puntuación darle a cada uno de los ítems de tu sistema de ponderación, estás llevando a cabo un proceso muy racional. Yo diría exclusivamente racional.

G: No. Estoy intentando traer del mundo de las ideas o de las sensaciones que me produce esa persona… Estoy intentando traerlas de allí y transformarlas en un lenguaje que pueda utilizar para verbalizaros por qué yo pienso que esa persona es peor que esa otra.

L: A ver, que sí, que hay personas peores que otras. No todos somos iguales. Punto. Pero lo que yo quiero decir es que…

G: Luisma, cállate. Has entrado en un bucle.

L: He entrado en un bucle ¡pero tengo una idea!

G: Luisma…

L: ¡Que yo lo tengo! ¡Lo tengo! ¡Te juro que lo tengo! Pero necesito tiempo para desarrollarlo.

G: Vale, pues mientras tanto… Yo quiero terminar. Y quiero decir que eso que tú dices de que el sistema de ponderación no es válido por ser excesivamente racional… A ver, que sí, que cada uno ponderamos de una manera; con los factores que tenemos, ponemos un numerito, una nota, y después hacemos la media aritmética. Pero es que eso sucede porque hay un momento en el que yo tengo que materializar en palabras qué es lo que pienso con respecto a por qué esa persona es peor que esa otra; y esa sensación… esa naturaleza, vida o cosa… la tenemos que materializar en un LENGUAJE que no llega a ser perfecto. Pero ese lenguaje, ese sistema de ponderación, es lo que más se acerca a la realidad. Todo esto en el supuesto caso de que queramos compartir con otras personas qué es lo que pensamos. Si no lo quisiéramos compartir, no existirían esas imperfecciones del lenguaje y del sistema de ponderación. Lo bonito es que, a pesar de que el lenguaje sea imperfecto, cuando compartimos nuestros pensamientos con el mundo, encontramos argumentos en las otras personas que nos rompen parcialmente nuestro sistema de ponderación, y a partir de ahí vamos matizando y construyendo uno nuevo.

L: A ver, a ver, a ver. Aquí acaba de pasar una cosa. Nos hemos dejado arrastrar por la realidad y hemos perdido el hilo conductor. Vamos a hacer una pausa para poder alejarnos un poco de la realidad, porque yo hace diez minutos quería ir hacia un sitio distinto, y os habéis pensado que no he entendido lo que estabais diciendo, cuando sí que lo he entendido. Entonces… vamos a parar… y a mirar un poco la realidad desde lejos.

C: ¡Mindfulness, eso es mindfulness! jajaja

L: Sí. A ver, dejadme decir que…

C: ¡Que no te piques porque sepa más cosas de Psicología que tú!

L: No las sabes.

G: Sí las sabe. Y por eso es mejor persona que tú.

L: Que os den por culo.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s