29.9.16

Para saber de mí

 

Para saber de mí, que soy de barrio
del barrio-barrio de Puerta del Ángel
como epicentro quizás la Medicina,
tendré que hundir mis manos en la herida
y hallar la dimensión de este autoengaño
de ser conciencia, sabor amargo
y dolor de mi carne enfebrecida.

Tengo tal temor a la esperanza
que sólo encuentro noble la derrota.
Pero a veces el sol vierte una gota
tan dentro de mi ser, que mi alma avanza
y pienso que si pongo en la balanza
mi juventud frente a mi vida rota
¡rompe con tu vida y comienza, idiota!

19.9.16

Hoy mi hermano está hundido porque ha sido su primer día de cole. Bueno, de cole… De bachillerato. Empieza su lucha por el nueve y pico de media que le hace falta para entrar en Medicina. De todas formas, si no entra en la pública dedicaré mi sueldo íntegro a pagarle la carrera en el CEU. Ya lo dijimos ¿no? Lo que sea por Medicina.

C: No te preocupes Cosi. Este va a ser un gran año.
A: Pfff… En qué sentido.
C: En todos. Va a ser un gran año en tu vida.
A: Buah.
C: ¿Qué apostamos?
A: Lo que quieras.
C: Un euro.
A: Vale, un euro a qué.
C: Un euro a que yo apruebo el MIR y a que tú entras en Medicina.
A: Bueno, entonces dos euros ¿no?
C: Va.
A: Va.

15.9.16

Sí. Yo también desearía escribir más a menudo.
No. No es por falta de tiempo.
Sí. Es porque estoy brotando.

Se me agolpan las ideas en la cabeza y mientras escribo agolpan me viene a la cabeza abruptio placentae y bueno, es complicado. Pero nunca me he sentido mejor. Mucho Erasmus y mucha hostia y sobre todo mucho blablabla de culturetillas new age que están perdidos y no saben qué hacer con su vida. Nada que ver con tener la certeza de que dentro de cuatro meses (¡cuatro meses!) vas a sacar tu plaza de MIR y vas a ser médico (¡médico!) en un hospital de los de verdad, no de los de Anatomía de Grey ni pollas ¡no!

Como cotilleos de mi vida personal, que tanto venden, en la última cita con mi psiquiatra me aumentó la dosis de Sertralina. Hizo bien. A veces me pregunto por qué Luisma, Gonzalo y Anabella me quieren. Yo sé por qué les quiero a ellos pero ¿ellos a mí? jajaja me hace gracia escribir esto porque sé que pensaréis que estoy de coña pero no. Mi familia está más o menos obligada a tener que quererme pero ¿ellos? Simplemente podrían bloquearme del guasap.

Antonio vs. Germán

Yo: Tengo una buena noticia.
Antonio: Verás.
– Qué.
– Que seguro que no es buena.
– Sí que es buena. Han adelantado la fecha del MIR, de febrero a enero. Así que vais a tener que aguantarme un mes menos.
– Baaah! Pero si no está siendo tan malo Clau. Yo creo que te estás portando bien.
– Qué monooo!
– Y cuando no te portas bien te meto una hostia y ya está.
– jajaja es verdad.
– Mamá no te aguanta pero es porque a ella le preocupa que suspendas. Entonces le da mucha importancia a todo.
– ¿Y a ti te da igual que suspenda?
– Claro. Es tu problema, no el mío.
– Ya. Pero si suspendo vas a tener que aguantarme un año más.
– Bueno pues te meto hostias hasta que te tranquilices. Y ya está.

– – – – – – –

Germán (estaba enfadado conmigo por haberme pillado hacía unas semanas follando en casa con Joel): ¡Claudia! ¡Que me dejes en paz!
Yo: Pero si yo lo único que quiero es que entiendas mi punto de vista.
– Pero es que tu punto de vista no tiene sentido.
– ¡Y qué querías que hiciera si abriste la puerta sin avisar!
– Que mira Claudia. Que te calles.
– ¿Sabes lo que pasa aquí? jajaja
– Encima te ríes. Te hace gracia ¿verdad? Claro que te hace gracia.
– Sabes lo que pasa aquí…? Pasa que…
– Que te calles.
– Pasa eso que decía Ortega y Gasset de que no hay verdades absolutas porque cada ser humano percibe una realidad distinta a la del resto. Y tú no estás entendiendo los motivos que yo tuve para hacerlo. Sólo aceptas tu punto de vista.
– ¡No! Lo que hay aquí es una verdad, y luego estás tú con tu pensamiento paralelo de persona inadaptada. La cuestión es esta: cosas que Claudia hace, porque es Claudia, y que nadie más comprende, pero que ella te argumenta perfectamente. Y lo peor es que al final me acabas convenciendo así que ¡no! ¡no quiero! ¡cállate ya!

6.9.16

Gonzalo: Somos hombres de sabiduría. Somos hombres que valoran la sabiduría. Y el conocimiento.

Claudia: ¿A ver, a ver? ¿Repítelo?

Gonzalo: El qué.

Claudia: Lo de antes.

(Silencio)

Luisma: Que estamos empanaos.

(Silencio)

L: Clau.

C: Qué.

L: Tú has tenido la paranoia de que Gon y yo no valoramos la Medicina tanto como nuestras carreras, que son creativas y tal. ¡Allí hay un perro, mirad! Bueno. Y tú tenías esa paranoia porque nos ha parecido guay eso que has contado antes de los músculos y tal. Y tú pensabas que no era verdad que nos hubiera gustado. Pensabas que te estábamos tomando el pelo.

C: Pensaba que me estabais tomando el pelo porque creéis que me flipo contándoos cosas de medicina.

L: Pues no. Es que además eso no es fliparse. Es simplemente que tú eres médico y tienes unos conocimientos sobre temas que nosotros no. Entonces vas a tener vivencias distintas de ciertas situaciones y a nosotros nos gusta escucharlas. Pero tú no te flipas por ser médico, porque no piensas que seas mejor persona por ser médico.

C: A veces sí lo pienso. O sea, esperad, dejadme hablar. Todos los seres humanos merecen el mismo respeto y poseen los mismos derechos. Es como si todos naciésemos siendo el mismo tronco de árbol. Pero después, cada ser humano va desarrollando un árbol distinto, y yo por ejemplo visualizo que mi árbol es frondoso y exuberante, y que es mejor que el de un asesino en serie, que tiene un árbol de ramas chungas. Mi árbol es mejor. Pero como seres humanos tenemos exactamente el mismo tronco.

L: Vale, pero Clau, déjame que te rebata. Yo me pregunto… si tú has tenido en cuenta que… lo que hagas con tu tronco de ser humano y qué árbol construyas depende de variables muy complejas, del entorno en el que crezcas y de las oportunidades que tengas. ¿Quiénes son los buenos estudiantes? Los que están perfectamente integrados en el sistema educativo.

C: Vale, y si miramos a las personas que sí que están dentro del sistema educativo… ahí sí que existe lo del árbol más frondoso ¿no?

L: O sea que tú piensas que tu árbol es más frondoso porque has conseguido una serie de méritos, entre ellos ser médico.

C: No. Mira, ahora lo que estoy visualizando es que en la copa del árbol frondoso hay unas medallas, que tú llamas méritos. Y lo que me parece que hace mejor al árbol no son esas medallas sino tooooda la complejidad de ramas y hojas que se han ido formando para llegar hasta esas medallas. No las medallas en sí, sino el haber tenido que pasar por todas las etapas de sufrimiento para conseguirlas. Y que ese esfuerzo por hacer crecer cada pequeña rama permanece ahí para siempre, y puede ser utilizando para conseguir otras medallas o para apreciar la vida o para entender el arte o la filosofía o yo que sé… ¡para todo! Y esas ramas las puede hacer crecer cada ser humano, por lo tanto si no lo hace es responsabilidad suya. El no hacer cosas también implica tomar una decisión: la decisión de no hacer cosas. Por eso hay personas mejores y personas peores. No por las medallas que tiene mi árbol en concreto. Las medallas dan igual, lo importante es que el árbol sea frondoso.

G: Pero a ver. Aquí lo que pasa es lo que ya os dije.

L: Venga, ilumínanos.

G: No, ilumínanos no, porque ya os lo dije.

L: ¿Qué nos dijiste?

G: Que para cuantificar cuánto de mejor es una persona que otra… Y sí, hablo de persona mejor y persona peor, dejémonos de eufemismos de árboles y pollas. Para cuantificarlo, cada uno establecemos un sistema de ponderación en el que valoramos qué aspectos vitales (sociales, culturales… todo) nos parecen importantes. Por lo tanto, tu sistema de ponderación va a ser siempre distinto del de Claudia y del mío.

L: A mí eso no me parece un método válido. Porque cuando estás decidiendo qué puntuación darle a cada uno de los ítems de tu sistema de ponderación, estás llevando a cabo un proceso muy racional. Yo diría exclusivamente racional.

G: No. Estoy intentando traer del mundo de las ideas o de las sensaciones que me produce esa persona… Estoy intentando traerlas de allí y transformarlas en un lenguaje que pueda utilizar para verbalizaros por qué yo pienso que esa persona es peor que esa otra.

L: A ver, que sí, que hay personas peores que otras. No todos somos iguales. Punto. Pero lo que yo quiero decir es que…

G: Luisma, cállate. Has entrado en un bucle.

L: He entrado en un bucle ¡pero tengo una idea!

G: Luisma…

L: ¡Que yo lo tengo! ¡Lo tengo! ¡Te juro que lo tengo! Pero necesito tiempo para desarrollarlo.

G: Vale, pues mientras tanto… Yo quiero terminar. Y quiero decir que eso que tú dices de que el sistema de ponderación no es válido por ser excesivamente racional… A ver, que sí, que cada uno ponderamos de una manera; con los factores que tenemos, ponemos un numerito, una nota, y después hacemos la media aritmética. Pero es que eso sucede porque hay un momento en el que yo tengo que materializar en palabras qué es lo que pienso con respecto a por qué esa persona es peor que esa otra; y esa sensación… esa naturaleza, vida o cosa… la tenemos que materializar en un LENGUAJE que no llega a ser perfecto. Pero ese lenguaje, ese sistema de ponderación, es lo que más se acerca a la realidad. Todo esto en el supuesto caso de que queramos compartir con otras personas qué es lo que pensamos. Si no lo quisiéramos compartir, no existirían esas imperfecciones del lenguaje y del sistema de ponderación. Lo bonito es que, a pesar de que el lenguaje sea imperfecto, cuando compartimos nuestros pensamientos con el mundo, encontramos argumentos en las otras personas que nos rompen parcialmente nuestro sistema de ponderación, y a partir de ahí vamos matizando y construyendo uno nuevo.

L: A ver, a ver, a ver. Aquí acaba de pasar una cosa. Nos hemos dejado arrastrar por la realidad y hemos perdido el hilo conductor. Vamos a hacer una pausa para poder alejarnos un poco de la realidad, porque yo hace diez minutos quería ir hacia un sitio distinto, y os habéis pensado que no he entendido lo que estabais diciendo, cuando sí que lo he entendido. Entonces… vamos a parar… y a mirar un poco la realidad desde lejos.

C: ¡Mindfulness, eso es mindfulness! jajaja

L: Sí. A ver, dejadme decir que…

C: ¡Que no te piques porque sepa más cosas de Psicología que tú!

L: No las sabes.

G: Sí las sabe. Y por eso es mejor persona que tú.

L: Que os den por culo.