29.6.16

Entrada dirigida a los futuros médicos que todavía andan peleando por sacar la carrera: que no os engañen, el MIR es menos duro que el resto de los cursos. Los motivos son:

1. Cuando estás preparando el MIR, al menos tienes un colchón de seguridad, llámalo “yo YA soy médico”, o llámalo “yo YA no puedo cambiar de idea y dejar la carrera”. Además, tampoco se te pasa por la cabeza lo de dejar la carrera, dejar el MIR, dejarlo todo y dedicarte a plantar nabos (o pinos, lo que más gusto te dé) porque, y esto os lo dice una tipa que renegó de la medicina durante seis años, sientes un profundo orgullo de haber sacado el título. Te sientes médico (bueno, qué coño, ERES médico) ya vayas a dedicarte a las especialidades profanas como psiquiatría, o a las doctorhousescas como cardiología, o a plantar nabos o pinos pero con una seguridad económica tal que plantarás nabos o pinos con muchísimo más placer (si cabe).

2. Durante la carrera, te debates constantemente entre tener vida social o no tenerla. Siempre estás ahí… peleando por sacar un rato la tarde del viernes, un rato que se convierte en estallido de la olla exprés en cuanto te tomas media cerveza, y acabas volviendo a casa a las siete de la mañana cagándote en tu puta vida y preguntándote cómo se te pudo ir la noche de las manos. En el MIR esa posibilidad simplemente no existe. No puedes elegir entre tener vida o no tenerla, simplemente no la tienes, y estás ahí to contento sumido en tu locura, que todo el mundo comprende y justifica (todos, absolutamente todos tus amigos (verdaderos, claro) y familiares empatizan con la palabra MIR y se organizan para quedar contigo única y exclusivamente los doMIRgos). En resumen, en el MIR no tienes que pensar en otra cosa que no sea estudiar. En cambio, en la carrera, como es tan larga, te da tiempo a rallarte nivel esquizofrenia con que no disfrutas de tu juventud, con que no tienes tiempo ni para hacer deporte, con que no follas, con que encima de sacrificarte vas y no apruebas… El MIR es un cortafuegos perfecto para todo ese devaneo mental acerca de hacia dónde va tu vida (“¿realmente quiero ser médico? ¿sí? ¿no? Dios mío no lo séee!”).

3. Otro motivo por el que el MIR actúa como cortafuegos. Lo pongo aparte porque ha sido un gran descubrimiento y me súper encanta: si, como buen estudiante de medicina, has sido diagnosticado de un trastorno obsesivo compulsivo, el calendario de la academia es la puta polla: te dice cuáles son las asignaturas que tienes que estudiar cada semana, cuántas horas tienes que dedicar a cada tema (matizando incluso si le tienes que dedicar dos horas, dos horas y media, o tres horas; incluso a veces te dice: 45 minutos).

4. Todo está justificado. TODO. “Estoy loca, de acuerdo, pero es por culpa del MIR”. “Quiero estudiar en el salón porque es donde está el aire acondicionado”. “Quiero que el domingo vayamos todos a la piscina, así me despejo”. Y así hasta el infinito. Si te quedas solo en casa, pides comida a domicilio, como un lord, y te la comes delante de los apuntes, y cuando tu madre te pregunte, contestas “no podía permitirme el tiempo que requiere hacer la cena” o bien “no me funciona el cerebro para pensar en la cena” o bien simple y llanamente “el MIR es el culpable de todo”.

5. He comprobado en mis propias carnes que ya no pienso en el futuro. Nunca. Nunca. Nunca jamás. Mi vista sólo alcanza hasta febrero de 2017. ¿Paso corto y vista larga? Qué va. Paso corto y vista cortísima (“si me desquicio, sólo será hasta febrero”).

6. Y muchas más cosas muy divertidas.

Ah, por cierto. Pensar que tu novio/novia/ligue va a ayudarte a superar el MIR es un grave error. Álvaro tuvo el detalle de dejarme hace una semana y, sinceramente, ahora lo pienso y digo… ¿cómo coño habría aguantado yo este puto estrés y además el puto estrés que él me provocaba? Y, futuros médicos, cualquier novio/novia/ligue os va a provocar mucho puto estrés porque nadie, absolutamente NADIE, es capaz de ser tan generoso como para soportar tu desquiciante estado mental de opositor. Tengo compañeros que hicieron el MIR el año pasado: ninguna de sus relaciones sobrevivió. En palabras de Fran de la Cuerda (actualmente cardiólogo, número doscientos en el MIR): “pues claro que lo dejé con mi novia, o sea, me dejó ella; el MIR es una etapa para estar tú sólo con tu mierda y no joder a nadie más; porque nadie tiene la culpa de que tú tengas que estudiar el MIR”. Amén.

13.6.16

Vídeo-corrección del simulacro 8:

– “Los eritrocitos no tienen ADN. Son un vil saco de hemoglobina”

– “¿A qué territorio afecta cada virus del herpes? Pues el VHS-1 de ombligo para arriba, y el VHS-2 de ombligo para abajo: sobre todo al cerebro inferior”

– “En este caso clínico te dicen óxido nitroso, también llamado gas hilarante. Pues nada, a ver si para el próximo simulacro os traigo óxido nitroso, a ver si nos reímos un poco”.

– “Aquí la respuesta correcta está muy clara: la 3 te dice que PUEDE producir anemia megaloblástica. Pues hombre, por poder… Yo esta el día del MIR la marcaría aunque me dijeran que PUEDE producir estenosis  balano-prepucial aguda”.

– “La respuesta 2 tiene una pinta de falsa que tira de espaldas”.

Y ahora, un temazo:

(¿Qué es mi obsesión permanente? ¿Qué es lo que quiero conseguir?)

 

12.6.16

Feliz domingo, feliz. He llegado a 81 netas en el último simulacro. Teniendo en cuenta que empecé con 46 en septiembre, me parece un gran avance (no sé qué diría la zorra directora de CTO pero A MÍ me lo parece). Aun así, parece que todos los opositores nos estamos dejando la piel, dado que sigo estando en el percentil 30. Para hacer psiquia en Madrid necesitaría estar por encima del percentil 75 (unas 140 netas) y, sorprendentemente, tengo la certeza de que lograré ese objetivo. Para este simulacro repasé algunos de los míticos temas (la cardiopatía isquémicaaaaaa, la enfermedad de Croooooohn, la tuberculosiiiiiis, entonado con soniquete de fantasmas) que siempre caen en el MIR, y me he dado cuenta de que si hago lo que he hecho desde bachillerato hasta ahora (perseverar, meter muchas horas, hacer deporte a diario, llorar con mi psicóloga) llegaré aaaaaa ser el mejor, el mejor que habrá jamáaaaaas, mi causa es ser entrenador tras mi gran prueba reaaaaaal.

Por cierto, ya soy médico. M’han dao un título que lo dize. Doctora Abril. Eeeepic! Mi única opción de encontrar trabajo con ese título y sin el MIR sería hacer entrevistas en movidas de medizina pribada, pero aún así… ¿os imagináis que un día vais al médiko y os encontráis conmigo, y me decís que os recete algo para el catarro, y yo os digo no, no, no, que hace un mes me estudié la tuberculosis y tú lo que tienes es tuberculosis, y luego os regalo una receta de morfina? 

10.6.16

Frases del profesor de Neumología:

– El criterio fundamental para decir que una agudización de la EPOC es de causa infecciosa es el cambio en las propiedades organolépticas del esputo. ¿Qué quiere decir esto? Que antes el paciente tosía mocos de color blanco y ahora tose de color amarillo tirando a verde, o de color rojo porque tose sangre, o de color arcoiris.

– Todavía estáis en la primera vuelta, pero voy a hacer una aclaración para cuando esteis en la segunda y os volváis locos.

– Vamos a imaginarnos que esto es un bronquiolo terminal y que yo sé dibujar.

– Es muy improbable que realicemos una cirugía curativa en el carcinoma microcítico. La comparación futbolística sería: ¿El Atleti puede ganar una Champions? ¿La cirugía puede curar este cáncer?

– Esto no es de Neumo, es de Infecciosas, pero es que si no os lo cuento reviento.

– ¿Cuáles son los puntos, que los hay, de controversia?

– ¿Qué quiere decir controversia para el MIR? Que no lo pueden preguntar en el examen. O, que si lo preguntan, es impugnable. Pero a veces no anulan estas preguntas así que vosotros tenéis que acertar y punto.

– En su 18 edición, el Harrison decía que lo de la adenopatía clavicular era dudoso. En la 19 edición directamente ni lo mencionaba. Pues si Harrison (o sus secuaces) no dicen nada, yo menos.

– ¡A ver tú, médico! ¡Deja de mirar por la ventana y atiéndeme, hombre! Mañana podrás salir a dar un paseo, hoy no.

– En aprenderos la tabla del estadiaje del cáncer de pulmón tardáis 20 minutos: la dibujáis tres veces, después la dibujáis otras tres veces, después se la contáis a un colega que sea fumador, y ya está, tabla aprendida.

9.6.16

Ger: Entre el todo y el nada, sé que hay un término medio. Pero yo no puedo estar ahí.
Clau: Eso se llama pensamiento dicotómico. Típico síntoma del trastorno obsesivo que portan los genes Cerezo.
Ger: ¿Y eso es malo?
Clau: Puede llegar a serlo.
Ger: Pero a veces ser obsesivo mola.
Clau: Sí, yo también lo pienso.
Ger: ¿Entonces puedo encontrar los términos medios?
Clau: Puedes.
Ger: Pues no quiero. Soy quien soy. Y me gusta.

2.5.16

Queridísimo Á

Te escribo estas palabras aquí porque desde las Highlands no puedo acceder a mi correo electrónico. Me pide que envíe nosequé código de verificación que me han mandado al móvil. Y no me he traído el móvil. Pero aprovechando que en este hostel hay un ordenador, quiero decirte que me acuerdo de ti cada día.

¡Fuego en los campos amarillos! En cuerpos violentamente unidos, la claridad grabó una espada.