Nadar lento en el carril de nado rápido, y rápido en el carril de nado lento.

¡Hooola queridos fans de mi blog y por lo tanto amantes de la buena literatura! ¿Qué tal lleváis el Ulises de Joyce? Yo bien, ya casi voy por la segunda página.

Hoy me notaba un poco nerviosa y o.b.s.e.s.i.v.a. debido al cambio de hora y la vuelta al cole así que he recurrido a la táctica de siempre: matarme haciendo deporte para no poder pensar. Esta noche tengo un 53’72% de probabilidades de dormir bien / sentirme tranquila / estar en paz. Mañana, un 99’999…% (no sé cómo buscar el símbolo del nueve – periodo) de probabilidades de estar maníaca en las prácticas de psiqui❤

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25.3.16

Viaje a Croacia  Grecia  Burgos. ¿Por dónde empiezo a relatar? ¿Cuál fue el momento exacto del departure time? ¿Fue cuando caminaba temblando hacia ti por la plaza de esta ciudad catedralicia? ¿O fue cuarenta minutos antes, cuando aguardaba la llegada del autobús Amaya que descansa los días santos? ¿O fue la noche de Diablos Azules en mi insoportable afán por las trascendentales charlas con desconocidos? Hola, ¿a qué te dedicas? No cómo te llamas, no; a qué te dedicas. Espera, ahora te contesto.

Tras un breve y nervioso saludo, nos sentamos en la terraza de mesas negras, como decía tu mensaje de guasap. No recuerdo el nombre del bar, por supuesto. Si en vez de pasar siete veces frente a su puerta hubieran sido ocho… tampoco.

[Nuevo párrafo. Ahora viene un salto temporal. Danger! Danger!] Al llegar esta tarde a casa (no casa del hotel Centro sino casa del pueblo; la única casa sin cursiva es la de Madrid, la del puente poliedro, la de sacar un dos mil en el MIR) he releído las impresiones atómicas. Sé que nos había prometido (más a mí que a ti) que no iba a escribir acerca de una de las cinco partes que ha tenido este viaje pero la vida es un constante acto de renuncia, y hoy no va a ser una excepción. Al llegar esta tarde a casa, he mirado las capturas de tu cuaderno y he pensado que mi impresión atómica favorita sigue siendo la de la felación. Existen dos maneras con las que verbalizar esa cog.ni.ción:
a) Pensamientos que sostengo en silencio y que no existen, pues todo se convoca entre sus rizos, que anudan sus dientes a mi glande, que bombea como una sirena en una noche de maravillosas ambulancias.
b) Ocurrió después de escuchar a Rafael Santandreu. Yo te devoraba con ansia. A mí también me latía la sangre muy abajo. Aquella noche hubo un instante en el que tuve la firme convicción de que tenía que morir allí, encadenada a tus tobillos. Pero Santandreu acababa de decirnos que sólo se puede disfrutar de lo que somos capaces de prescindir. Prescindir de tus manos apretándome las muñecas.

Los otros cuatro quintos del viaje se repartieron entre procesiones de Semana Santa (¿crees que esos pies son de hombre o de mujer?); bares en las Llanas de dentro, las de fuera, y bares de fuera de las Llanas; largas sobremesas en manteles manchados con la salsa de una carne algo sabrosa; largas sobremesas en manteles impolutos, pues no quedaba nada de la salsa roquefort; siestas fugaces en la muralla, en el banco de esta mañana, en un puente haciendo con mi abrigo una almohada; apnea obstructiva del sueño con tapones para poder olerte sin escucharte y finalmente lograr dormirme y soñar que me follabas la boca sin piedad, ojalá.

Ups… He vuelto a resbalarme hacia esa quinta parte, será que está irremediablemente ligada a las otras cuatro. Venga, sigamos por el buen camino: el rosa Puerto de Indias; la música sacra del Coro de la Comunidad de Madrid; el cualquier día cualquier día cualquier día te pueden joder; la canción con estribillo bonito y letra chunga del bar de las plantas donde se gestó mi adicción al té verde con leche y poco, muy poco, azúcar moreno; los juegos de rol de un Álvaro no vehemente, no categórico, que admira el mobiliario urbano y pierde jugando al billar; el no sólo querer participar en todas las fiestas sino tener el poder de hacerlas fracasar con un tema que la camarera pincha confiando en tu apariencia; las exposiciones cerradas, cuidadosamente elegidas y premiadas por la dueña del arte burgalés; los vetos para saber qué no escribir en nuestra obra de teatro; y, finalmente, el gran mapa de mi reino, Burgos, que me aprendo de memoria para guiarte sin mirarlo.

 

20.3.16

Cada vez somos más los que hemos decidido dar el paso. Nada parece detener este inesperado fenómeno. Cualquiera puede ahora convertirse en un robusto y vigoroso rinoceronte. Un descanso para la mente en estos tiempos de abatimiento e incertidumbre. Son muchas las ventajas derivadas de esta cómoda y sencilla metamorfosis: reencuentro con nuestra naturaleza más primaria, sentimiento de identidad en la manada e ilusión por trabajar colectivamente en un gran proyecto, el rinocerontismo.

Con todo, hay quienes aún se resisten a los beneficios de la corriente. Ciudadanos pusilánimes que permanecen inmóviles y no participan de este proceso hacia un nuevo estado paquidermo. ¡No seas uno de ellos! El futuro es rinoceronte, y oponerse es obstaculizar el progreso general, además de perder la ocasión de ser alguien algo en la vida.

19.3.16

Hoy es San José. Mi padre se llama Juan José. Le acabo de mandar por guasap el emoticono ese de la caja de bombones con lacito.

Bueeeno qué tal estáis motherfuckers! De vacaciones, no? Malditos ninis. Hoy me he despertado a la una y media. Debería daros vergüenza.

Tengo ganas de escribir pero se me aglomeran las anécdotas en la cabeza y no salen por las manos en el orden adecuado. Mañana volveré a intentarlo.

Lo que ocurre en las fiestas. Versión 1.2

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Álvaro es una persona graciosa, amable, interesante y alta. Yo soy una persona alta. Me parece que algo va a pasar. En algún lugar.

Álvaro quema las salas del sentido. Álvaro es fuego en los campos amarillos.

Álvaro es mi kiosko de música. Álvaro es mi oráculo de besos. Álvaro es mi mapa de Madrid. Álvaro es mi caracol de seda.  Álvaro es mi aurora boreal, desde su azotea.

Álvaro va sobre el sueño, hundido hasta los cabellos, hundido hasta los cabellos. Yo le canto la canción de cómo él va sobre el sueño, hundido hasta los cabellos, pero no me sé la letra entera; “pues tararea”.

En esta fotografía sosteníamos, alegre mirada, un cigarrillo. Y no nos importaba morir.

12.3.16

Estimado troll,

En respuesta a tu conversación imaginada entre mi tutor y yo,
https://trianguloenbermudas.wordpress.com/2016/03/08/a-ver-la-estudiante/
(Doble click y scroll. Scroll, scroll y scroll), y como lo prometido es deuda, te he escrito un poema. Es también a modo de diálogo, entre tu mente y tu cuerpo, cuando tu boca vomita lo de este cigarrillo sólo me quita diez segundos de vida. Finalmente, tu intoxicado cuerpo decide rebelarse contra tu tiranía.

Hola dijo el cuerpo
a la mente,
que le había enseñado
sólo una palabra,
para mantenerle
servil y obediente.

Hola contestó
la mente al cuerpo
para evitar el silencio
y que el cuerpo notara
los límites impuestos,
su voz amordazada,
sus pulmones negros.

La mente ignoraba
(Álvaro vehemente)
que el cuerpo ya sabía
todas las palabras,
pero fingía, callaba.
Prefería estar solo:
puros codos.

Unos años después,
la mente ordenó
hola al cuerpo,
que contó hasta tres
y saltó al vacío.
La mente asustada
le dijo a gritos:
¡hola! ¡hola! ¡hola!
pidiendo auxilio.
Rocas, rocas, rocas
fue su último suspiro.

11.3.16

Estimado troll,

Tras llevar a cabo los ajustes pertinentes, se confirman mis sospechas: tu comentario no está a la vista suficientemente. Si quieres darle el protagonismo que merece, tienes mi contraseña. Si no, te redirijo a:
https://trianguloenbermudas.wordpress.com/2016/03/10/una-epopeya-clara-y-preciosa/
(Doble click y scroll. Scroll, scroll, scroll. Ahí).

Estimado troll,

No vas a poder trollearme el blog. No vas a robarme a mis seguidores, son fieles a mi estilo literario y no se sienten intimidados por tus cinco libros publicados, ni por tu prosa rimbombante, tu actitud pedante, tu vasto conocimiento del arte.
Pensaba que iba a ser yo quien se achantara. Los followers no. Yo. A los followers no les importa que tú seas mejor escritor, porque si no irían a tu blog. (Id, googlead pangeapangeapangea3veces)

Estimado troll,

Me has convertido en fumadora pasiva. Eso sí que es grave. Eso sí que es trollearme al máximo nivel. Ayer cuando llegué a casa sufrí el olor a tabaco en mi pelo (¡mi-pe-lo!), mi abrigo, mis manos. Así que dejé la ropa en el salón. Después de ducharme, de ponerme el pijama, de apagar la luz, regresé al salón para buscar mi camisa y dormir abrazada al humo de tus cigarrillos. De liar. Industriales no. De liar. ¡¡¡No tengo papel!!! Impensable… ¿Que me gustara un fumador? Jamás. Y eras muy bonito sentado en el poliedro Puente de Segovia cuando quería el viento impedirte lo que yo debería. Con una mano sujetabas la solapa de uno de tus quince abrigos con bolsillos grandes como los míos (siempre llenos de libros o del Código Deontológico cuando lo recupero de tu casa después de haber presumido de que esté allí) y con la otra ras, ras, ras el mechero hasta que saltó la chispa y dijiste: “cómo estoy luchando este cigarrillo”.

Estimado troll,

Me haces trasnochar. Trolleándome donde más duele. Ya ni las 6 horas de honor. Hermosas 6. Heroicas. Suena el despertador y ostras no lo he soñado. Es real. Y tanto.