Libertad es la posibilidad de poner límites.

Cuánto agradezco que este blog exista para poder venir aquí ahora, a volcar mi tristeza. Notad, lectores, cómo he sumergido el ordenador en mi fango. Es todo barro, todo esto es barro. Lodo. Cieno. Qué bien que existan tantas palabras para describir lo que siento.

Son las dos de la mañana y estamos solos, tú y yo.
Tú (mi cerebro, el fango) y yo (Claudia, el lodo).
Tú (mi cerebro, echando de menos a Marcos) y yo (Claudia, echando de menos a Marcos).
Tú (mi cerebro, el fango, cansado) y yo (cansado, el lodo, el fango).

Voy a intentar no trasnochar mucho más.
Mañana me tengo que levantar.
Otra vez.
Para estudiar.
El MIR.
Otra vez.

Ayer hablé con Marcos sobre el significado del arte.
Otra vez.
La pintura. La poesía.
La filosofía.
Otra vez.
Mi cerebro. Claudia. El MIR.
Otra vez.

Hoy Natalia ha hecho su último simulacro. El próximo sábado termina su MIR. No he querido molestarla en estas últimas semanas. Me he contenido y no la he llamado, a pesar de que tengo muchas cosas que contarle. Tampoco le he mandado guasaps, porque sé que es tonta y los mira cuando debería estar estudiando. Últimamente mi cerebro y yo pensamos mucho acerca de lo que significa amar. Mi cerebro dice que el amor significa soplar en las alas de Natalia, pero Claudia tiene ganas de cortárselas para que me dedique a mí su tiempo. Lleva demasiados meses invirtiendo en ella misma, en su futuro. Y eso me pone celosa.

Amor sin amor-dazar. Ojalá. Pero la gente necesita aferrarse a una fuente de esperanza y seguridad. Es asqueroso.

Dos y diez de la mañana. Ya está. Apago.

(Mírame a los ojos y dime que no vivo).

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21.1.16

Sin título

Hay dos cosas en las que ahora mismo, leyendo esta entrada, supongo que estaréis interesados:
1. La explicación de ese pantallazo a la carpeta de Mis documentos.
2. Qué ha sucedido con el tema Pablo. El tema (X). El tema a, eme, o, erre.

La segunda ya tal, y en relación a la primera ha sido idea de Gonzalo. O más bien, idea suscitada por Gonzalo. Porque hace un par de días le dije que había copiado en esa carpeta sus audios de guasap. Le hizo gracia o ilusión o algo así, por lo que he pensado que quizá a vosotros también os haga gracia o ilusión o algo así saber que algunos de vosotros también estáis en esa carpeta. Últimamente he desarrollado una especie de síndrome de Diógenes que consiste en coleccionar recuerdos felices para tenerlos a mano en los bajones MÍRicos. De momento recurro a esta carpeta solo un día a la semana: los miércoles, al volver de clase de CTO.

Pero vamos, que estoy bien eh. Los miércoles sobrevivo como puedo (llego a casa, lloro un poco y después me veo una peli) pero el resto de la semana estoy bien. Además he de decir que en este limbo MÍRico me encuentro bastante a gusto, en el sentido de que puedo utilizar el MIR como excusa para todo. Por ejemplo, si me despierto de un sueño erótico en el que he estado haciendo guarradas con personajes de lo más variopinto, pienso algo así como el mejor plan que podría tener para este finde sería echar un polvo épico, pero bueno, si no lo consigo no pasa nada, lo importante es estudiar.