29.7.15

Siete y media de la mañana. Abro la puerta de mi casa y enciendo el ordenador, hace demasiado tiempo que no escribo aquí. Y ahora lo estoy haciendo por obligación (mínimo una publicación semanal, esa es la norma).

¿De qué sirve follar? Hace una hora tenía debajo de mí a la chica más impresionante que me he tirado jamás. ¿Y después? ¿Después qué?

Toda la noche detrás de ella… Y por fin… En un callejón de Malasaña he levantado su vestido… He visto sus tatuajes… Sus pezones… El vacío de su mente.

¿Y todo para qué? Esa es la pregunta: para qué. Si a mí lo único que me importa es la sonrisa de Gonzalo, la manera de fruncir el ceño de Luisma, el viento, una nube. Una nube de color rojo que vi ayer en Burgos. Quisiera desconectar mi cerebro y poder dormir. Y dejar de buscar. ¿Cómo se llamaba esa chica?

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Click, click, pum!

Dispongo de una hora para hacer la maleta antes de que venga el blablacar que me lleva a Burgos, así que voy a aprovechar para llegar tarde con una buena excusa: escribir en el blog.

Ayer me despedí del Triángulo en bermudas, hasta agosto. Estas dos semanas se me han pasado volando, casi no me acuerdo de Eslovaquia (a veces me siento un bicho raro por no echar de menos el Erasmus). Luisma se vino arriba y quiso pagar la cuenta, pero no le dejé jaja (¿a santo de qué vino eso?).

El tema de la noche fue Quiero echarme “novio” (lo escribo entre comillas porque para mí ese concepto tiene muchos matices jaja). Dado que Luisma más o menos también quiere echarse “novia”, ayer trazamos un plan infalible para conseguirlo. Bueno, en realidad lo trazó él, y yo me comprometí a intentarlo. Hay que postergar el sexo, Luisma dixit. Y ahí empezó la discusión ¡click, click, pum! Porque yo pensaba que eso era una tontería inventada por los guionistas de Sexo en Nueva York, pero parece ser que no, shit has happened, Luisma lo ha dicho, y lo que Luisma dice va a misa. Alegó incluso cuestiones evolutivas para defender su argumento. Dice que a él le parece una mierda que las cosas funcionen así, pero es un hecho que llevo dos años follando a saco y sigo donde empecé (¿y todo para qué?).

Queridos lectores, uníos al debate, dejad aquí vuestros comentarios, a ver si entre todos sacamos algo en claro. En una primera cita, ¿follar o no follar? He ahí la cuestión (esto me recuerda al vídeo de Luisma y Gon leyendo Hamlet -Gon: “por favor resúmelo, que me aburro”-).

¡El Triángulo en bermudas busca a los futuros padres de sus hijos! ¡Que comience la cazaaa!

Pido vacaciones.

¡Mentira! Este blog continuará sus publicaciones de manera ininterrumpida durante todo el verano. Si hace tres semanas que no actualizo es porque lo que he estado escribiendo últimamente está aquí:

https://bratislavawritersgroup.wordpress.com

La depresión post-Erasmus es un cuento que se han inventado los que se drogaban a diario, pero eso tiene otro nombre: síndrome de abstinencia. Estoy encantada con mi regreso a Madrid (ya me vendrá el bajón cuando empiece el curso) y tengo tantas ganas de hacer cosas que sigo sin poder dormir más de cinco horas al día.

Algo que se pregunta mucho en los blogs Erasmus es si durante este año se engorda o se adelgaza. Claramente se engorda. Cuando ayer me subí a la báscula lo primero que pensé fue que estaba rota, que era imposible haber engordado tanto. Pero sí, sí, se nota que he echado culo. Mi madre, que me quiere mucho, me lo ha confirmado: “estás potente ehhh”. Gracias. Muchas gracias. El Triángulo en Bermudas ha sido más indulgente: cuando les comenté mi ganancia de peso las reacciones fueron:
1- Luisma: mirarme de arriba abajo y encogerse de hombros. “¿Ah sí?”
2- Gon: sonreír pícaramente en plan lo he pensado desde que has aparecido y después encogerse de hombros y decir “¿Ah sí?”

También quiero utilizar esta entrada para que no se pierda en el olvido la anécdota de cómo me despedí de mi follamigo. Y si lo escribo así es para proteger su identidjajaja ay que me da la risa. Es César. Bueno pues al colega no se le ocurrió nada mejor que decirle a un eslovaco que debería aprovechar a acostarse conmigo porque dentro de dos días me volvía a Madrid. No, esperad, no estoy plasmando todo lo ofensivo que fue, vuelvo a empezar: estaban unos cuantos subnormales jugando a “verdad o atrevimiento” (es decir, que si no te atrevías a contestar a una pregunta, te mandaban una prueba) y César le mandó a un tío acostarse conmigo esa noche, ante lo cual el notas se levantó, vino a mi mesa y me lo sugirió. La moraleja de esta historia es que al final siempre se descubre de qué palo va cada persona. Esa actitud tan machista ya se la había intuido, pero consiguió mentirme lo suficientemente bien como para que se la pasara por alto. Pero bueno, me quedo con lo bien que nos lo hemos pasado juntos (trataré de olvidar el desastroso final).

¡Nos vemos esta noche en el Orgullo Gay! A los del Triángulo en Bermudas les suele gustar atrincherarse en la plaza Vázquez de Mella, así que ya sabéis dónde encontrarme. Estoy llena de anécdotas eslovacas que contar. En eslovaco, además.