Beginners.

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“Sabíamos que no iba a funcionar incluso antes de conocerla”.

Entiéndase esta frase en el contexto de la película Beginners. Pero sin ese tinte melancólico que la impregna; porque vale, sí, a veces tenemos miedo, pero insisto en que tratemos de tomarnos la vida como si fuera un juego. Mañana me voy a Polonia, yo sola, y me pregunto qué es lo que realmente necesito meter en la mochila aparte de cuatro bragas.

Echo terriblemente de menos a Luisma jajaja (me río por no llorar, ¿veis? Lo que os decía).

¡A la aventura!

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Las Efectuosas.

Las Efectuosas es un grupo madrileño de rock-rap-flamenco-electro-infussion formado en 2013. Es considerada una de las bandas más importantes del panorama musical del momento y, en su gira europea, ofrecieron un concierto en Bratislava.

El evento tuvo lugar en un búnker abandonado a orillas del Danubio, sin más iluminación que la de una hoguera improvisada por Zozo, su mánager eslovaco. El radio de acción de esta “calefacción” se iba disipando a razón de un grado por cada centímetro que te alejases. Álvaro, en un intento desesperado por salvar sus pies de la amputación por congelación, se quemó los calcetines. Pero ni siquiera los menos nosecuantos grados pudieron detener a Las Efectuosas de llevar a cabo su performance, llegando incluso a desnudarse para cantar su hit “Calvo con melena”.

Tuve la suerte de poderlas disfrutar también la noche anterior, en el KC Dunaj. He de reconocer que al principio iba con cierto reparo porque imaginaba que querrían estar juntas, ajenas al resto del mundo. Aunque las comparaciones son odiosas, el Triángulo en bermudas peca de ser bastante sectario, por lo que me esperaba algo parecido. Pero no, desde el primer momento me hicieron sentir una más.

Fue duro despedirme de ellas. He tratado de llenar ese vacío con una excursión a Trnava pero mirad de qué ha servido: ni una sola línea acerca del viaje y he llegado al final de la entrada sin encontrar el modo de describiros a estos personajes. Tendréis que ir a verlas en el Viña Rock.

Oba – obaserving the hypocrites.

Eyyy qué pasa tronquis. ¿Qué os apetece que os cuente hoy? Hace unos días quise escribir acerca de cómo fue mi retorno a Eslovaquia pero no me dio tiempo, estuve ocupada viviendo una de mis consabidas fases hipomaníacas. Y, como todo lo que sube baja, ahora me encuentro en un punto de inflexión tremendo. Así que ahí va una pequeña anécdota:

Surcando los idílicos montes nevados de mi amado barrio bratislavo, sintiéndome absolutamente hasta la polla de todo y no deseando otra cosa que llegar a mi santa casa para poder pegarme un tiro, comienzo a cruzar un semáforo en verde y un coche que quería saltárselo frena en seco. Me pita. Con la única intención de joderle, aminoro la marcha. Me pita. Le hago un corte de mangas. Me pita. Sigo ahí parada y de repente me veo en tercera persona y digo: Claudia, ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué peleas? ¿Por qué esta rabia?

Así que llego a mi mansión (sólo superable por unos cartones debajo del Most SNP), muto de look homeless a look ultra-homeless, me meto en la cama y pienso: la única persona que vive dentro de mi mente soy yo y estar contenta es responsabilidad mía. Con respecto a aguantar a gente Erasmus insufrible sólo porque son Erasmus y debemos hacer piña, se acabó. Como dijo Adela: “Paso de ese tío, yo no tengo por qué ser una ONG”.

Me voy.

Y lo que más me apena no es irme, es que no vengas conmigo. Me apetece volver a mi vida en Eslovaquia, tengo ganas, ganas de esas aventuras tan bizarras y de perderme por los bosques, pero quiero que tú vengas conmigo. Dices que he dramatizado la despedida y que cuatro meses no son tanto tiempo. No lo son, pero me cuesta hacerme a la idea de que tú no los vayas a experimentar conmigo. Y cuando, después de estos cuatro meses, te cuente las anécdotas, será insuficiente porque lo que quiero es que las vivas con los cinco sentidos: quiero que pruebes el halušky para que comentemos a qué sabe, quiero que sientas el frío glacial y la nieve cayendo del cielo y mojándote la cara, quiero que huelas la niebla, la aspires y veas cómo tu vaho se difumina a sólo un palmo de tu nariz, quiero que escuches el silencio que reina en las montañas, quiero escuchar ese silencio contigo e imaginar lo que sientes al escucharlo. Quiero ver Bratislava con tus ojos, Luisma.