Cómo hacer de tu vida un circo.

Paso número 1
No te levantes excesivamente tarde, necesitarás plenty of time para hacer el payaso. En esto Eslovaquia te va a ayudar porque aquí no existen las persianas: los primeros rayos de sol deslumbrarán tu cara a las seis de la mañana.

Paso número 2
Ignora los whatsapps tipo “¿vas a ir hoy a Infectology?” ¡¿Infectology?! ¡Ni siquiera sé si está en mi lista de asignaturas matriculadas!

Paso número 3
Abre la nevera y date cuenta de que ir a hacer la compra no puede seguir postergándose. So, vístete de gala para conocer a eslovacos cachondos en el súper. Mi recomendación personal es: mallas que trasparenten tus bragas de abuela, pelo sucio recogido en un moño alto de esos que tanto se llevan ahora y una sudadera que reza “Coro de Niños de la Comunidad de Madrid”.

Paso número 4
Una vez conseguidas tus pintas de indigente, baja andando desde lo alto de la colina en la que vives y, antes de llegar al súper, da un rodeo por los siguientes puntos turísticos:
1- “Poker-Bar”. Uno de esos lugares que me inundan de pena el alma por no saber hablar eslovaco y no poder sentarme a tomar una cerveza con todo aquel que vaya a juego con mi atuendo.
2- Post-Office. Para enviarle una carta a un tipo que conocí en una web de contactos.
3- Tienda de lavado para mascotas. ¿Por qué no? Nunca había entrado en una. Today I’m gonna party hard!

Paso número 5
Has llegado a tu destino. No sabes muy bien cuántas horas han pasado desde que viste la nevera vacía hasta que por fin estás frente a los víveres, pero las suficientes como para arramplar con todo. No sé qué significa “zemiaková” pero seguro que lo necesito.

Paso número 6
Has comprado tanto que ni siquiera te cabe en la bolsa de Ikea que le mangaste a tu casero. Te preguntas cómo diablos subirás la colina de vuelta a casa. Te planteas si robar un carrito de supermercado, pero desechas la idea: no parece adecuado para rodar por el césped. Ni por las piedras.

Paso número 7
Llega a casa a las cuatro de la tarde y cocina lentejas como para alimentar a un regimiento. Mientras esperas, haz fotos del making-of y mándaselas a tus padres para hacerles creer que te estás portando bien, que estás haciendo algo útil con tu vida. Mándaselas también a tu amante, da igual si lo que él espera es cibersexo y le importa un carajo todo lo demás, cualquier excusa es buena para hablar con él porque… ¿acaso has ligado desde que aterrizaste en el Erasmus? No, ¿verdad? Estás a dos velas. Tú que pensabas que los chicos pedirían cita con semanas de antelación para poder entrar en tu pisito de soltera.

Ahora he de irme. Voy a devorar hasta la cazuela.